Los masajes relajantes no solo relajan y disminuyen nuestros niveles de estrés, ofreciendo un estado de tranquilidad profunda gracias a que disminuye los niveles de la hormona cortisol (es una hormona esteroidea, o glucocorticoide, producida por la glándula suprarrenal.​ Se libera como respuesta al estrés y a un nivel bajo de glucocorticoides en la sangre) en el organismo.

Relajan los músculos ya que aumenta la circulación de la sangre, eliminando los productos de desecho acumulados en el torrente sanguíneo.

También reducen el ritmo cardíaco y disminuye la presión sanguínea produciendo una sensación de calma y tranquilidad.

Está comprobado, después de un masaje relajante la persona se siente renovada por dentro y por fuera. Y es que esta terapia estimula la secreción de la hormona serotonina, sustancia responsable de mantener en equilibrio el estado de ánimo de las personas. Por lo tanto, cuando te haces un masaje relajante no solo saldrás contento, sino que combatirás de forma casi instantánea los síntomas de la ansiedad.